La Estancia La Chica: el palacio que desapareció en 2021

Construcción y origen

La Estancia La Chica fue construida en 1874 por Julio Cleofe Pacheco Reynoso para su esposa Marcelina Carrera Erbajo, quien soñaba con un palacete que le recordara a España.

Pacheco Reynoso había heredado más de 8.000 hectáreas de su padre, el general Ángel Pacheco, prócer de la Independencia y soldado de San Martín. Las tierras estaban ubicadas entre los partidos de Salto y Chacabuco.

Fachada de La Estancia La Chica
La fachada neocolonial de La Chica.

La mansión era de estilo neocolonial, con seis amplios ambientes decorados con papel tapiz, luminarias de bronce, sillones estilo Luis XV y alfombras de piel de jaguar. Contaba con un mirador de nueve metros para detectar la presencia de malones indígenas, ya que estaba en zona de frontera.

Fue inaugurada el 16 de septiembre de 1874. Durante sus primeros años, La Chica fue un centro social donde se organizaban tertulias y celebraciones entre familias de estancieros.

Fachada de la Estancia La Chica en sus ultimos años
La Chica abandonada pero aún imponente, poco antes de su fin.
Fecha de fundacion grabada en las rejas
La fecha de fundación grabada en las rejas de la estancia

En marzo de 1883, Julio Cleofe falleció repentinamente a los 57 años. Marcelina quedó viuda con seis hijos y decidió vender la propiedad. Más tarde, la estancia pasó a manos de la familia Estrugamou y llegó a funcionar como escuela privada.

Abandono y visitantes

Con el paso de las décadas, La Chica quedó abandonada. Se convirtió en un punto de interés para motoqueros, ciclistas y exploradores urbanos que llegaban hasta el lugar atraídos por su historia y su arquitectura en ruinas.

Casco en ruinas de La Chica
Las ruinas mostraban el deterioro del tiempo y el vandalismo.

El vandalismo y el paso del tiempo hicieron estragos: muchas rejas, molduras y aberturas fueron robadas, los techos se deterioraron y el lugar se volvió cada vez más peligroso.

Demolición en 2021

A mediados de 2021, los dueños de los campos tomaron la decisión de demoler La Chica por el severo peligro de derrumbe. Al tratarse de una propiedad privada, ni el municipio ni organizaciones de patrimonio pudieron evitarlo.

"Los dueños del campo decidieron tirarla abajo. Había un severo peligro de derrumbe", confirmó Hebert Coello, explorador rural que organizaba grupos de trekking en la zona.

Casco en ruinas de La Chica
Paredes sin techo en el interior de la estancia abandonada

César Larroude, director de Cultura del municipio de Salto, lamentó: "Su abandono es una pena, no solo por la historia que tiene el lugar para la zona, sino porque es uno de los pocos cascos neocoloniales que quedan en pie en nuestro país".

Hoy La Chica ya no existe. Solo quedan fotografías tomadas por visitantes y exploradores que documentaron las ruinas antes de su desaparición definitiva. Lo que fue un palacio de amor en medio de la pampa quedó reducido a escombros y memoria.

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